Tras abandonar la casa, habló de sus problemas económicos, la pelea judicial con una de sus ex parejas y el dolor por no poder tener contacto con sus hijas.
La casa de Gran Hermano vivió una de sus noches más calientes y emotivas desde el inicio de «Generación Dorada». En una gala cargada de tensión, gritos y nerviosismo, el ex futbolista Brian Sarmiento quedó eliminado del reality luego de perder un mano a mano electrizante frente a Yipio, una de las jugadoras más fuertes del momento. La definición mantuvo en vilo tanto a los participantes como al público. Desde temprano, en el estudio y en las redes sociales se hablaba de una votación «cabeza a cabeza», con dos perfiles completamente distintos pero igual de potentes dentro del juego.
Finalmente, el público decidió que Sarmiento abandonara la competencia y el ex jugador debió despedirse de la casa en medio de abrazos, lágrimas y un clima de máxima sensibilidad. Del otro lado, Yipio explotó de felicidad apenas escuchó el resultado. Lo cierto es que la salida de Brian reacomoda por completo el tablero interno de la casa. Su personalidad frontal, su experiencia mediática y su capacidad para generar alianzas lo habían convertido en uno de los jugadores más observados del ciclo.
Ahora, con su eliminación, las estrategias deberán reformularse en una etapa del juego que entra en zona de definición. Pero el momento más fuerte de la noche llegó después de la gala. Ya fuera de la casa, Sarmiento visitó «La Cumbre», el streaming conducido por Santiago del Moro, y allí abrió su corazón sobre el complicado presente personal y judicial que atraviesa con la madre de una de sus hijas. «La verdad es que con el tema de mis nenas es un tema que yo no pude mantener los convenios de cuando era futbolista y no lo supieron entender. Entonces era imposible yo pagar una cuota del mismo nivel de cuando jugaba al fútbol», explicó.
El ex mediocampista aseguró que su situación económica cambió drásticamente después de retirarse del fútbol profesional y confesó que ya no podía sostener el nivel de vida que llevaba años atrás. «Yo entro al programa porque yo me di vuelta. De todos los años que había jugado al fútbol, no me había quedado nada. Nada de nada. Yo no manejaba las cuentas, yo no era empresario, yo me dedicaba solamente a jugar al fútbol», relató.
Según contó, el conflicto escaló hasta derivar en un fuerte distanciamiento con sus hijas. «Todo lo que yo hice desde que empecé a jugar al fútbol y desde que tuve mis hijas, fue todo para ellas. Todo, todo lo que yo tenía para pagar cosas, para que ellas tengan una buena vida… y después, cuando no pude pagar más eso, empezaron los problemas y empezó el alejamiento con las nenas, el no tener videollamadas», expresó visiblemente afectado.
Incluso reconoció que actualmente no tiene contacto con ellas. «No, no las estoy viendo. No me dejan verlas y no puedo verlas», dijo. En ese sentido, explicó que la crisis económica también le impidió viajar para mantener el vínculo familiar. «Yo tuve un bajón económico muy importante. No puedo andar pagando cuatro pasajes en primera clase como lo hacía antes. No puedo andar yéndome para Europa… Yo no tenía para pagarme un vuelo de avión. Y todo lo que hacía era para poder cumplir con la cuota; si no, yo no podía salir del país».

