Especialistas explicaron cómo actuar ante un encuentro y qué errores pueden agravar una mordedura. Advirtieron que muchas serpientes son atacadas por miedo, pese a su rol clave en el equilibrio ambiental.
Esta mañana tuvo lugar una jornada de capacitación sobre cómo responder frente a la aparición de ofidios, que en esta temporada de verano incrementan su actividad en la región. La charla fue impulsada por el Instituto de Turismo junto a Naturaleza Reptil y estuvo destinada a guardaparques provinciales y nacionales. El objetivo fue brindar herramientas prácticas para reconocer serpientes venenosas y no venenosas, y promover conductas seguras tanto para las personas como para los animales domésticos. Desde la organización remarcaron que, en muchos casos, los ataques ocurren por reacciones impulsivas ante el miedo.
Javier Aranda, coordinador del programa de protección animal Dejando Huellas, explicó que «muchas veces, por no saber qué especie es o si representa un riesgo real, la gente reacciona atacando al animal». En ese sentido, subrayó que las serpientes «cumplen un rol fundamental en la naturaleza, controlando roedores e insectos que pueden generar otros problemas dentro de las viviendas».
Durante la capacitación se hizo hincapié en que, ante un encuentro, la serpiente no suele atacar si no se siente amenazada. «El primer instinto del animal es huir. Los accidentes se producen cuando se lo intenta matar o manipular», señaló Aranda, quien recomendó mantener distancia y, si es posible, tomar una fotografía para facilitar la identificación de la especie.
También se recordó que en la región habitan serpientes como la yarará, la cascabel y la coral. Sobre esta última, Aranda aclaró que «es muy difícil que muerda, pero tiene uno de los venenos más potentes», por lo que la identificación correcta resulta clave. En la charla se detallaron diferencias físicas entre especies venenosas y no venenosas, como la forma de la cabeza, el tipo de escamas y la presencia de fosetas térmicas.
Uno de los puntos centrales estuvo vinculado al riesgo para las mascotas, especialmente los perros. «Muchas mordeduras se dan cuando el animal doméstico ataca primero. Las lesiones suelen aparecer en la cara o las patas y, si no se actúa rápido, el cuadro puede ser fatal», advirtió. En ese marco, remarcó que no sirven prácticas caseras como cortar o succionar la herida y que es fundamental identificar la serpiente para aplicar un tratamiento adecuado.
Finalmente, desde el programa recomendaron mantener los patios limpios y sin acumulación de objetos donde las serpientes puedan refugiarse. Ante cualquier situación, pidieron comunicarse al 105 o consultar de inmediato con un veterinario. «La clave es no entrar en pánico, actuar con calma pero rápido, y entender que protegernos también implica no matar animales que forman parte del equilibrio natural», concluyó Aranda.

