Sandra Mendoza atraviesa un cuadro de extrema gravedad. La exlegisladora chaqueña permanece internada en una clínica privada de la Ciudad de Buenos Aires, donde su estado de salud es crítico y genera profunda preocupación.
Problemas médicos preexistentes, entre ellos una diabetes severa que padecía desde hace años, se agravaron notablemente en los últimos meses. Su condición física se había deteriorado de forma progresiva y, de acuerdo a personas cercanas a su familia, actualmente se encuentra en terapia intensiva, entubada y con pronóstico reservado.
En su entorno describen la situación como una lucha “hora a hora”. Sus hijas, Guillermina y María Eva, acompañan de cerca este difícil proceso, aferradas a la esperanza. También el senador nacional y exgobernador del Chaco, Jorge Capitanich, sigue atentamente la evolución de su estado.
Mendoza tuvo un rol destacado en la política provincial: fue legisladora, referente del peronismo y protagonista de debates intensos tanto dentro como fuera de la Legislatura. Hoy, alejada de la escena pública, enfrenta el desafío más duro de su vida: una batalla silenciosa por sobrevivir.

