Tatiana Belén Ruiz, la joven de 25 años que en diciembre de 2023 fue atropellada y arrastrada por su pareja en el barrio de Caballito, finalmente recibió el alta médica tras 20 meses de una dura batalla por sobrevivir y recuperarse de las gravísimas lesiones que le dejó el ataque.
Aquella noche, Tatiana fue embestida y arrastrada más de 30 metros por la camioneta que conducía Lucas Feijóo, de 27 años, su entonces novio. El hecho quedó registrado por cámaras de seguridad y relatado por testigos, lo que provocó una profunda conmoción en el barrio y en todo el país.
Las consecuencias fueron devastadoras: sufrió fracturas en la cadera y el codo, un hematoma subdural en el cerebro, un neumotórax y politraumatismos graves que la dejaron en coma. Pasó tres meses en terapia intensiva y luego fue trasladada a la Clínica Fleni de Escobar, donde inició un proceso de rehabilitación que se extendió durante 17 meses.
Un calvario y un ejemplo de resiliencia
El camino de recuperación fue largo y doloroso. Tatiana tuvo que aprender nuevamente a hablar y a caminar, apoyada en terapias intensivas y en el acompañamiento constante de su familia, que también debió afrontar los altos costos económicos y emocionales del tratamiento.
Su padre, Ricardo, describió el alta como un momento cargado de sentimientos encontrados:
«Es emocionante de lo que tuvimos que pasar a lo que estamos hoy, nada que ver. Te da bronca cuando ves las imágenes de lo que pasó Tatiana hasta el día de hoy y es un camino largo, porque el resto no terminó ayer cuando te dieron el alta y ya está».
El hombre destacó la fortaleza de su hija y la definió con orgullo: «Tatiana tuvo unos ovarios terribles para salir a flote de todo esto».
Un proceso judicial abierto
Mientras la joven encara una nueva etapa de rehabilitación domiciliaria y controles permanentes, la causa judicial sigue en curso. Lucas Feijóo, imputado por el hecho, fue beneficiado con la prisión domiciliaria, lo que generó indignación en el entorno de la víctima.
Más allá de lo que ocurra en los tribunales, la historia de Tatiana Ruiz se transformó en un símbolo de resistencia frente a la violencia de género, y en un recordatorio de la importancia del acompañamiento familiar, social y judicial para quienes atraviesan hechos tan traumáticos.