Trasplante con un robot como asistente: la técnica pionera que introduce el pulmón desinflado

El jefe del Servicio de Cirugía Torácica y Trasplantes Pulmonares del hospital Vall d’Hebron de Barcelona contó que se sorprendieron con el tiempo de recuperación del paciente y porque no tuvo «nada de dolor, al cicatrizar tan rápido una herida pequeña».

Cirujanos del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona tuvieron un revolucionario asistente para realizar un trasplante de pulmón: Da Vinci, nada más y nada menos que un robot de cuatro brazos con el cual se realizó una técnica pionera que utilizó íntegramente una máquina para desinflar el órgano e introducirlo a través de una pequeña incisión en los tejidos blandos.

Para conocer más sobre este inédito avance, Radio UNNE FM 99.7 habló con Albert Jáuregui, jefe del Servicio de Cirugía Torácica y Trasplantes Pulmonares del hospital Vall d’Hebron, quien además dio su tercera entrevista a un medio de América Latina.

“Da Vinci es un robot que ya venimos utilizando desde hace varios años para el cáncer de pulmón. Lo que hace es transmitir los movimientos de un cirujano, reduciendo el temblor y haciendo que la cirugía sea más precisa. Cuenta con una cámara en uno de sus cuatro brazos que permite ver el campo con una precisión excepcional. Luego, el resto de los brazos se utilizan como los brazos del cirujano”, detalló Jáuregui.

En este sentido, explicó que “ya venimos incorporando cirugía robótica en otros pacientes, pero en casos de trasplantes, hacemos heridas muy agresivas en las que a veces hay que cortar el esternón para poder abrir todo el tórax. Queríamos buscar alguna técnica para eliminar esa apertura, que es lo que más cuesta en el post operatorio. Entonces, diseñamos esta técnica que consiste en realizar un corte muy pequeño debajo del esternón en la que no hay que separar las costillas y por ahí introducir el pulmón desinflado”.

“Es algo que incluso nos sorprendió a nosotros. Suponíamos que la recuperación iba a ser más rápida pero no esperábamos que el paciente no tuviera nada de dolor, al cicatrizar tan rápido una herida pequeña. Necesitábamos estos brazos para diseñar una puerta de entrada y sacar el órgano antiguo, ese fue el mayor problema. Ahora creemos la técnica va a llegar a pacientes de todo el mundo”, celebró el profesional.