«Él odiaba a los animales”: el relato de la ex novia que complica al doble femicida que se cree gato

En el juicio contra Gilad Gil Pereg (40) -el hombre que se cree gato y está acusado de haber matado y enterrado en el patio de su casa de Mendoza a su madre y su tía-, declaró la ex novia del acusado y desmintió su supuesto amor por los animales.

Según consignó el medio local Sitio Andino, la mujer compareció ante el jurado popular y dijo que que se peleó con el hombre «porque odiaba a los perros y gatos que yo tenía».

La mujer relató -en presencia de las partes y la jueza técnica, Laura Guajardo- que en 2009, poco tiempo después de que Gil Pereg pisara suelo mendocino, inició una relación sentimental con él.

«Nos alejamos porque él odiaba a los animales. Yo tenía perros y gatos y a él le molestaban. Una vez pateó a un perro en plena calle», confesó.

La testigo dijo estar molesta por «no aportar nada nuevo» al juicio. «Me habían dicho que no me citarían más con este caso. No tengo nada que ver», se despegó.

Este jueves también declararon efectivos policiales y peritos que trabajaron en los allanamientos en busca de las víctimas. Confirmaron que la madre, Phirya Saraussy (63) fue estrangulada y su tía, Lily Pereg (54), asesinada de tres balazos.

Las lesiones post mortem marcan el ensañamiento del asesino. Los estudios forenses realizados determinaron que después de su muerte, los cuerpos de Phirya y Lily fueron mutilados.

“Uno de los cuerpos había sido atravesado por una barra de hierro que ingresaba por la oreja con salida por el cráneo, sumado a otros cuatro hierros introducidos hasta el abdomen. El otro cuerpo presentaba las mismas lesiones, pero con salida por el tórax y el dorso”, de acuerdo con el informe del Cuerpo Médico Forense.

La estrategia de su defensa es demostrar que el israelí padece una enfermedad mental y es inimputable. El acusado sigue las instancias en vivo, desde una pantalla ubicada en el circuito de circulación de detenidos del Polo Judicial Penal de Mendoza.

“Miau, miau, miau”

El maullido duró cuatro minutos, casi el mismo tiempo que permaneció en la sala de debate el martes antes de ser expulsado el acusado de doble femicidio, quien dice haber dejado su condición de hombre para vivir como un gato.

Gilad Gil Pereg es juzgado por un jurado popular, integrado por 12 ciudadanos del Gran Mendoza, que deberán decidir si es culpable o inocente del crimen de su madre y su tía.

Ambas mujeres habían viajado desde el exterior a visitarlo. Fueron asesinadas y sus cuerpos enterrados en el fondo de la casa del acusado, frente al cementerio de Guaymallén.

El jurado escuchó la declaración de un funcionario de la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC) y el registro de armas vinculadas a Gil Pereg.

“En mayo de 2014, obtuvo la Credencial de Legítimo Usuario. Comenzó dentro de la categoría A1, con 9 armas registradas a su nombre. En mayo de 2016, pasó a la categoría A2, que permite tener entre 10 y 49 armas y en ese momento tenía 46 armas”, puntualizó.

En la primera jornada del juicio se oyeron los alegatos de la fiscalía, la querella y la defensa. Y la jueza María Laura Guajardo tuvo que hacer salir de la sala a Gil Pereg porque no paraba de maullar.

«¿Cuál es su nombre?» «¿Es este su número de DNI?» A cada pregunta de la jueza, el israelí respondió con un maullido.

El acusado, que era prestamista, quiso hacer pasar la desaparición de sus familiares como un caso de inseguridad y mintió durante toda la investigación inicial.

Las muestras de ADN halladas en su remera y en una bolsa de cemento en el patio de casa fueron la punta del ovillo para encontrar los cuerpos, el 26 de enero de 2019.

La estrategia de su defensa es tratar de demostrar que el hombre padece una enfermedad mental y que es inimputable. El fiscal Fernando Guzzo pidió al jurado popular que “no se dejen engatusar”.

Y recordó que antes de ser detenido, la conducta de Gil Pereg era la “normal” de un homicida: hizo la denuncia del arma que luego utilizaría para matar a su tía; hizo la denuncia de desaparición de sus parientas, dio notas periodísticas, y transfirió unas armas a sus abogados, entre otras cosas.

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