Santiago Caputo desafió a los «karinistas» y avisó: «Llegué acá con el Presidente, me iré con el Presidente»

La interna libertaria explotó en público y en el Gobierno aseguran que «está todo descontrolado».

La crisis interna que atraviesa el oficialismo dejó de ser un rumor de pasillos para convertirse en una guerra abierta a cielo abierto. La feroz disputa entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, terminó por desnudar la fragilidad política de un Gobierno que, mientras intenta sostener su relato de orden y disciplina, se consume en operaciones, acusaciones cruzadas y disputas de poder dentro del propio núcleo presidencial.  

El episodio volvió a poner bajo tensión al llamado «Triángulo de Hierro», integrado por el presidente Javier Milei, su hermana Karina Milei y el propio Caputo, cuya relación aparece cada vez más deteriorada. Lejos de intentar bajar el tono, Caputo eligió profundizar la confrontación. A través de un mensaje en X, el consultor político buscó ratificar su poder interno y enviar una señal directa hacia quienes impulsan su desplazamiento del entorno presidencial. «Para todos los que me escriben con mensajes positivos quiero reafirmarles que voy a defender el proyecto nacional de @JMilei», escribió.  

Y agregó, en una frase que resonó con fuerza dentro de la Casa Rosada: «Me importa poquísimo quién se ofende en el proceso». El mensaje no terminó ahí. «Llegué acá con el Presidente, me iré con el Presidente o cuando él disponga», lanzó Caputo, en lo que dentro del oficialismo interpretaron como un desafío explícito al sector alineado con Karina Milei y los Menem. «Mientras tanto haré mi mejor esfuerzo para cumplir su mandato: hacer Argentina grande otra vez. ¡Gracias por su atención!», cerró. Detrás de la retórica de lealtad absoluta al Presidente se esconde una pelea por el control político y operativo del Gobierno.

Sobre todo y especialmente de áreas sensibles como la SIDE y la estrategia de comunicación oficial. La escalada comenzó durante el fin de semana, cuando Caputo acusó públicamente al entorno de Martín Menem de operar una cuenta anónima de X, @PeriodistaRufus, desde donde se difundían críticas hacia distintos integrantes del Gobierno libertario. La cuenta, actualmente desactivada, había ganado notoriedad por anticipar movimientos oficiales y lanzar cuestionamientos internos que golpeaban especialmente al círculo de Caputo.

Desde el entorno del asesor presidencial dejaron trascender su enojo. «Está hinchado las pelotas. No creemos que haya sido ningún CM salvo que nos digan nombre y apellido y pida disculpas», señalaron ante la agencia Noticias Argentinas. Menem intentó desactivar el escándalo con una explicación enviada al bloque de diputados libertarios por WhatsApp. Allí habló de «un error involuntario del CM» que administra su cuenta y denunció una operación política en su contra. «Es una canallada de algún mala leche. Canallada sofisticada por cierto. Mucho cálculo», sostuvo.

Pero lejos de descomprimir la situación, la disputa siguió escalando. En una respuesta cargada de ironía y violencia verbal, Caputo redobló la apuesta desde redes sociales: «Yo propuse tiros, pero se sienten más cómodos con el chusmerío, las operaciones en prensa y pintarse las uñas». La frase provocó alarma incluso dentro del oficialismo. «Ah, tranqui», respondió con estupor una fuente cercana al entorno de Karina Milei, reflejando el nivel de preocupación que generó el tono del asesor presidencial.